miércoles 1 de julio de 2009

La Noche Que Mi Almohada Murió

Sonidos de Fondo...







Solomon Burke * Cry To Me









El cansancio era lo de menos.

Me atormentaba, me consumía sentirla bajo mi nuca y que mi pelo se enredara en ella, como una trampa de la noche.
Cada tacto vacío era una puñalada, una bofetada sin mano que abría sin un ápice de congoja los poros disecados de mi piel.

Las paredes me observaban burlonas, con un gesto teatral, y la oscuridad bailaba un tango con el resplandor de la calle. Un tango sentío y desgarrao, o quizá fuera una melodía mecida al soul, una de ésas nacidas para una voz rugosa y melancólica. Nacidas para atraparte en una nube de humo opaco.

Y yo miraba hacia arriba, al frente, a izquierda y derecha. Y no veía nada, me perdía en la nube. Sólo sentía las manos desesperadas de la almohada que me pellizcaban sin piedad.

(...)

“Cuatro esquinitas tiene mi cama”… Y cuatro paredes que ahogan mi alma.
“Come on... cry to me”

-No me toques, no me mires, no me cantes al oído-, le escupí.

Y mi almohada sufrió a bocanadas, fue reblandeciéndose como una onza de chocolate bajo un sol redondo y brillante, fue callando sus palabras en un susurro lánguido y desierto.

Y murió.

Se volvió de un blanco puro que le daba al ambiente un halo angelical y que hacía daño a mis ojos.
Así que los cerré y dormí durante toda una noche su partida, la pérdida de mi almohada.




miércoles 24 de junio de 2009

Pentagrama de Cosquillas

Sonidos de Fondo


Yann Tiersen * Soir de Fête


Imagen de aquí



Érase que se era…


Dos brazos y dos piernas con sus manos y sus pies,
un tronco de piel nacarada y una carita de miel.


No había conjunto tan precioso y preciado, ni conjunción más perfecta que la que formaban el brillo de sus ojos y la curvatura de sus labios al sonreír.

La Princesa del Reino se deslizaba en cualquier superficie tierna y mullida para suplicar con un hilito de voz:

-Hazme Cosquillas, Hada.

-¿Qué desea mi Princesa? ¿Cosquillas gigantescas, de las que la hacen reír a carcajadas?

-No, Hada, de las otras…

-Ah…, así que mi Princesa quiere Cosquillas de las otras…

El Hada inclinaba su cabeza en una expresión mágica que sólo ellas entendían y comenzaba a componer…

Dejar que la música sonara y cantar y cantar y cantar… siguiendo los tonos, el ritmo, las pausas, los agudos y los graves, el contoneo de las notas y de las voces que inundaban las paredes y se escabullían por el ventanal abierto de par en par.

Y el Hada deslizaba las yemas de sus dedos por la espalda de su Princesa, y por sus brazos, y por su diminuta nariz, casi sin tocarla, hasta que la Princesa caía vencida y la música volvía a imponer su ritmo para dibujar en su piel guitarras, timbales, Mis y Fas, palabras y frases, estribillos completos.

Entonces la Princesa, como impulsada por un resorte, volvía a reaccionar y el pentagrama dibujado en su espalda se transformaba en una melodía in crescendo, in crescendo de sonrisas...

lunes 15 de junio de 2009

El Corazón Helado


"...Pero tienes tu pensión. Tengo entendido que
los amigos de tu marido te la arreglaron
para que cobres el máximo, lo mismo que
si los rojos le hubieran paseado..."





Imagen de aquí



Esta frase pertenece a "El Corazón Helado", de Almudena Grandes, y es una de las tantas que han helado el mío.

Las viudas rojas cambiaron sus pensiones por tapias y fosas ocultas.


lunes 1 de junio de 2009

Vigilia

Sonidos de Fondo…

Jimi Hendrix * Voodoo Chile




El Sueño * Salvador Dalí






Éramos dos. Tú y yo.


Tú dormías arropado por la noche. Yo vigilaba tu sueño.





Podría haber utilizado el verbo observar o, incluso, contemplar, que siempre otorgan a nuestras palabras un toque más idílico. Pero mentiría si afirmara que en mi tarea había un eje romántico o de ensueño.


Vigilar. Ésa era la palabra.
Como ese desterrado que se queda fuera mientras los demás queman adrenalina en el robo. Como el marido anciano que no confía en su joven y dedicada esposa. Como la loba que yace junto a sus crías recién paridas.

Estabas tranquilo.
Boca arriba, con la barbilla levemente inclinada hacia el lado derecho, un brazo rodeando tu cabeza y otro sobre tu pecho. Las piernas estiradas, tanto, que sobrepasaban ampliamente la frontera invisible que debía separarnos.

Mientras, mi respiración se hacía más entrecortada y mi cuerpo se disolvía como un terrón de azúcar en leche hirviendo.
El tic tac de tu despertador martilleando mi cabeza y mis manos arañando las sábanas para intentar contenerse, para intentar contenerme.

La inclinación repentina de tu barbilla hacia el lado opuesto formando un ángulo perfecto desató el fin de mi vigía…

…Y sólo unos segundos más tarde me encontré a mí misma sobre tu cuerpo, apretando con fuerza tu cuello hasta robarte el último aliento.




lunes 25 de mayo de 2009

Flotando entre Nebulosas

Sonidos de Fondo…





Freddie Mercury y Montserrat Caballé * Ensueño




Imagen de aquí



Era un techo de nubes lo que observaba. Un océano azul recuerdo en altitudes mágicas, como de otra dimensión.

Era maravilloso no hacer nada, sólo respirar. Absorber y expulsar el aire en vaivenes rítmicos y pulsos silenciosos y pausados. No hacer nada, sólo respirar. Y alzar los brazos en el aire que animaba su piel para no dejarlo escapar jamás.

-Si pudiera - se decía –, crearía un espacio sin formas y lo moldearía con mis sueños. Fabricaría paredes cubiertas de brisa y techos inertes, baldosas de tierra y cuadros con vistas al mar.

Era una delicia dejarse llevar y viajar al ritmo de sus deseos. Tocar las estrellas y desprenderlas del cielo para colgarlas de sus manos, crear con ellas figuras sin forma que adornaran sus despertares.

Era un momento de lucidez lo que costaba volver al mundo real…

Era un cerrar de ojos lo que costaba soñar de nuevo…



lunes 18 de mayo de 2009

En el Centro del Camino

Sonidos de Fondo...



Antonio Vega * El Sitio De Mi Recreo


Imagen de aquí



“Aún no habían abierto las calles y ya llovían pasos. Pisadas armoniosas y elegantes vestidas de un blanco que deslumbraba al sol naciente.
En eso estaba ocupado el astro, en nacer, cuando los pasos cesaron su andar y se detuvieron en un letargo de quince segundos exactos que se deslizaron por los filos del aire con la misma suavidad con la que resbalan los pétalos de una flor al caer.

Durante quince segundos se inclinaron grácilmente unos zapatos blancos años atrás para alcanzar por última vez los labios que, ansiosos y entreabiertos, esperaban sus pasos en el centro del camino…”


 

Milonga Sureña © 2008. Chaotic Soul :: Converted by Randomness